Reflotarán el remolcador hundido y el puerto volvería a operar en 10 días Martes 12 de Septiembre de 2014

obp18v544sq01jsshpqj6tvkpv371En 10 días comenzaría la remoción del remolcador “campeador”, hundido la semana pasada en el canal de acceso al puerto de Villa Constitución y que impide la actividad portuaria. Así lo confirmó ayer por la tarde el presidente del Ente Administrador Puerto Villa Constitución (EAPVC), Fernando Villalba. El costo de  las tareas de rescate correrá por cuenta de la empresa Maruba S.A., propietaria de la malograda embarcación, para ello arribará a nuestra ciudad la grúa flotante Magnus VI, de la firma Gruamar, con sede en La Boca.

Cabe destacar que la situación del remolcador genera no solo un grave impedimento para el desarrollo de la actividad portuaria sino que representa un peligro para el medio ambiente ya que guarda en sus tanques de combustible 25 mil litros de gas oil y 1200 litros de aceite en su  sistema.  La grúa destinado a rescatarlo  posee 400 toneladas de capacidad, con dos ganchos independientes de 200 toneladas cada uno a 11 metros de alcance delante de las defensas de proa y a una altura de 30 metros  sobre la superficie de cubierta, posee plumín de alargue con tres posiciones variables.
En otro orden el jueves por la tarde fue rescatado el cuerpo de Ariel Leguizamón, el tripulante desaparecido, el cual fue hallado al tacto por los buzos tácticos que buscaban a ciegas en el lecho del río por la total falta de visibilidad que presentan las turbias aguas del Paraná. El cadáver se encontraba en un radio de 500 metros del lugar del hundimiento y a 11 metros de profundidad. Llevaba puesta aun su ropa, campera incluida y zapatos de trabajo con puntera de acero, hecho que fuera determinante para que no pudiera mantenerse a flote, pese a saber nadar ya que era un marinero experimentado.

Investigación
Por otra parte el Juez Federal Carlos Villafuerte Russo tiene en su poder la causa del hundimiento del remolcador y se imputaría a los capitanes del Campeador y del carguero Amity, como así también al práctico de este último, el artículo 187 del Código Penal Argentino por el cual se pena al que “causare estrago por medio de sumersión o varamiento de nave, derrumbe de un edificio, inundación, de una mina o cualquier otro medio poderoso de destrucción”. Por el momento se trata de establecer la responsabilidad de cada uno en el desastre.
Será de vital importancia las imágenes registradas por la Prefectura Naval de nuestra ciudad ya que la mecánica del siniestro fue grabada íntegramente por una cámara que tiene dispuesta en los altos del Elevador de Granos. El monitoreo permanente de ese equipo por parte del personal permitió a esta fuerza acudir al rescate de los náufragos antes que se radiara el pedido de auxilio desde el buque Amity.  A menos de 10 minutos de producida la vuelta de campana las embarcaciones de Prefectura ya estaban en el lugar, lo cual permitió ganar un tiempo valioso y optimizar las tareas de salvamento.

Siniestro
En cuanto al siniestro en sí se dieron una serie de circunstancias excepcionales que llevaron a que una maniobra realizada decenas de veces por los responsables terminara en tragedia. Según revelaron algunas fuentes cercanas a la investigación se advierte en las imágenes tomadas por Prefectura,  que el remolcador inicia sin problemas el arrastre del Amity hacia el canal de acceso, pero, por razones que se desconocen, el carguero en lugar de pasar a la izquierda de la Boya 366 se dirigía hacia su derecha, por lo cual iba hacia afuera del canal.
En un intento por retomar el rumbo el Amity inició una maniobra que lo llevó a quedar casi en forma perpendicular a la costa y así llevó al remolcador a quedar en una posición muy peligrosa ya  que seguía unido al cable de arrastre (el cual nunca se cortó). El Campeador quedó casi en ángulo recto con el banda de estribor del barco. Es decir el remolcador seguía de frente al canal, pero con el carguero cruzado y tirando hacia su izquierda. En este momento el cable de arrastre debería haberse liberado para evitar un mal mayor, pero esa maniobra no se realizó.
La fuerza con que el barco tiraba al remolcador hacia su izquierda lo hizo volcarse y el agua comenzó a ingresar. El remolcador contaba con puertas estanco que deberían haber impedido que el agua lo inundase pero aquí también se advierte que algo inesperado ocurrió y ese sistema no funcionó. En aproximadamente 3 minutos el Campeador dio una vuelta de campana y unos 10 minutos después desapareció bajo las aguas. Ahora será la justicia federal la encargad de dilucidar por qué causas ocurrió este siniestro.

Fuente: Diario El Sur